Cuando comenzó el año, el gran interrogante era si el mercado inmobiliario lograría dejar atrás la incertidumbre que había marcado los últimos años.
Mes a mes fuimos analizando indicadores, operaciones y tendencias. Hoy, al mirar el recorrido completo, aparecen señales muy claras.
Enero
Comenzamos a ver un mercado que recuperaba estabilidad, aunque todavía con un nivel de actividad moderado.
Febrero
Las consultas empezaron a crecer y el comprador volvió a recorrer propiedades, pero con una actitud mucho más racional.
Marzo
El crédito hipotecario reapareció como la gran esperanza del sector. Quedó claro que sería un factor determinante para consolidar la recuperación.
Abril
El mercado confirmó un cambio importante: las propiedades correctamente valuadas encontraban compradores, mientras que los precios excesivos empezaban a quedar fuera de competencia.
Mayo
La inversión volvió a mirar al ladrillo. La mejora en la rentabilidad de los alquileres despertó nuevamente el interés de quienes buscan preservar capital y obtener ingresos.
Junio
Observamos una tensión cada vez más evidente entre el aumento de los costos de construcción y la capacidad de pago de la demanda. Los desarrolladores intentaban sostener precios, pero los compradores seguían negociando.
Julio
Todas esas señales parecen converger en una misma conclusión.
Hoy hay más operaciones, más consultas y más interés por invertir. Sin embargo, el mercado sigue siendo selectivo. El comprador compara, negocia y prioriza aquellas propiedades que ofrecen una buena relación entre precio, calidad y ubicación.
Nuestra conclusión
Después de estos primeros siete meses del año, creemos que el mercado inmobiliario entró en una nueva etapa.
No es un mercado de euforia, pero tampoco de parálisis.
Es un mercado más profesional, donde la información pesa más que las expectativas y donde cada operación exige análisis, estrategia y una correcta valuación.
El mercado ya no premia simplemente al que publica una propiedad; premia al que entiende cómo funciona este nuevo escenario.
Facundo Aguad.
CPI – 2828
Deja tu comentario