Después de un comienzo de año con una fuerte recuperación del crédito hipotecario, durante los últimos meses comenzaron a aparecer señales de desaceleración. Según estimaciones privadas, en junio de 2026 se desembolsaron alrededor de 1.850 créditos hipotecarios, por un monto cercano a USD 150 millones, un volumen que representa menos de la mitad del registrado en junio de 2025, cuando el mercado atravesaba su mejor momento desde el regreso de este tipo de financiamiento.

El diagnóstico parece ser compartido tanto por el Gobierno como por las entidades financieras. El problema ya no pasa por la falta de demanda, sino por la dificultad que tienen los bancos para conseguir fondeo de largo plazo que les permita prestar dinero a 20 o 30 años. En otras palabras, existe interés por acceder a una vivienda mediante un crédito, pero el sistema financiero todavía no cuenta con los recursos suficientes para sostener ese crecimiento.

Frente a este escenario, el Ministerio de Economía comenzó a trabajar junto a los principales bancos en un esquema que utilizaría recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES para fondear préstamos hipotecarios UVA. La propuesta busca que el FGS coloque fondos de largo plazo en las entidades financieras, permitiendo reducir el costo del financiamiento y ampliar nuevamente la oferta de créditos hipotecarios. Por el momento se trata de una iniciativa en estudio, pero demuestra que el acceso al crédito volvió a convertirse en una prioridad dentro de la política económica.

Desde el punto de vista inmobiliario, la noticia es relevante porque confirma algo que venimos sosteniendo desde hace varios meses: la recuperación del mercado residencial dependerá en gran medida de la consolidación del crédito hipotecario. La demanda existe, especialmente en el segmento de vivienda para uso propio, pero necesita financiamiento accesible para transformarse en operaciones concretas.

No obstante, también es importante mantener cierta cautela. La experiencia demuestra que un mercado hipotecario sólido requiere mucho más que una medida puntual. Se necesitan tasas competitivas, estabilidad macroeconómica, previsibilidad y un sistema financiero con capacidad de otorgar préstamos de largo plazo de manera sostenida.

Datos destacados

  • ≈ 1.850 créditos hipotecarios otorgados en junio de 2026.
  • ≈ USD 150 millones desembolsados durante el mes.
  • El volumen representa menos del 50% del registrado en junio de 2025.
  • El Gobierno analiza utilizar recursos del FGS de la ANSES para generar fondeo de largo plazo y reactivar la oferta de créditos hipotecarios.

Nuestra visión

El crédito hipotecario continúa siendo uno de los principales motores potenciales del mercado inmobiliario argentino. Si las medidas que hoy se encuentran en análisis logran traducirse en un mayor volumen de préstamos, el impacto podría sentirse no sólo en la compraventa de viviendas, sino también en la construcción, el empleo y la actividad económica en general. +

Por ahora, más que una recuperación consolidada, lo que observamos es un intento por reconstruir las condiciones necesarias para que el crédito vuelva a crecer de manera sostenible.