En general, aquel que invierte en ladrillos suele buscar seguridad; poner a resguardo su dinero con la idea de proteger sus ahorros y generar ganancias. Pero, también, están aquéllos que además de protección intentan sacar provecho de ese capital, obteniendo, ni más ni menos, que una buena renta.Aun cuando existe una rentabilidad promedio -«entre el 3 y el 5% anual en dólares», según precisa Francisco Altgelt, vicepresidente de Altgelt Negocios Inmobiliarios, broker con sede en Recoleta-, también hay inversiones que pueden superar la media, siempre y cuando cumplan con determinados requisitos. «En el hipotético caso de que sólo contemplemos la tipología como variable de comparación, los departamentos chicos, de uno y dos ambientes, son la mejor inversión no sólo porque ofrecen una mejor ecuación entre su costo y rentabilidad sino, también, porque tienen mayor demanda por ser un producto masivo que se ajusta a diversos públicos: solteros, parejas jóvenes, estudiantes, divorciados, profesionales», detalla Pablo Sánchez, gerente comercial de Grupo Portland, empresa desarrolladora con actividad tanto en Capital como en el GBA. «De esta forma reducen el riesgo de vacancia y por consiguiente los costos que ésta genera tales como expensas, servicios, impuestos que terminan impactando en la rentabilidad proyectada», completa.