Compradores y vendedores de departamentos encontraron un nuevo método para evitar la caída de las operaciones inmobiliarias en un contexto devolatilidad del dólar y devaluación del peso: ambas partes pactan un valor artificial de la moneda norteamericana, a mitad de camino entre el precio al que estaba cuando se acordó avanzar en la operación (por ejemplo, en la firma del boleto) y la última cotización del dólar.