El plan del macrismo es, tal como anticipó este diario hace ya casi un año, copiar el modelo que diseñó para su sistema financiero el Banco Central de Chile, el segundo país con más créditos hipotecarios en Latinoamérica: fijar una nueva “moneda” que regirá para créditos y depósitos, que cotizará diariamente, y que se calculará con una fórmula sobre el nivel de inflación oficial, como la que hoy mismo se usa para el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER). Su existencia permitirá a los tomadores de un préstamo a largo plazo (más de 10 años) pagar cuotas mensuales que evolucionarán de acuerdo a la inflación; y a los ahorristas, a la vez, retirar el dinero que guardaron en el banco con el mismo valor real que tenía el día que lo depositaron (más una tasa de interés que podrá o no fijar el banco).