En la nota anterior del blog hablamos de por qué precio y valor no son lo mismo. Ahora vamos al paso siguiente: cómo se crea el valor de verdad en una propiedad.
En inmobiliaria, el valor no aparece por generación espontánea. Se crea.
Y se crea con alguna de estas tres palancas:
- Ingreso (renta neta)
- Mejora (upgrade rentable)
- Salida (liquidez)
Si una propiedad no tiene al menos una de estas tres, puede estar barata… pero no necesariamente es una buena inversión.
1) Valor por ingreso: la renta neta manda
La renta que importa no es la del aviso. Es la que te queda en el bolsillo:
Renta neta = alquiler – expensas – impuestos – mantenimiento – vacancia
Ejemplo ilustrativo (números redondos):
- Alquiler: USD 400
- Expensas Extas: USD 50
- Impuestos/promedio mensual: USD 20
- Vacancia + mantenimiento (prorrateo): USD 30
Neto aproximado: USD 300
Dos propiedades pueden alquilarse “a lo mismo”, pero la que tiene costos más bajos y menos vacancia vale más para un inversor. Porque deja más neto y eso se traduce en mejor rendimiento y mejor precio de reventa.
Regla práctica: si el neto es frágil, el valor es frágil.
2) Valor por mejora: invertir donde el mercado paga
Acá es donde mucha gente se confunde y empieza a “hacerle cosas” al depto como si fuera su casa.
El valor se crea cuando la mejora es rentable, no cuando es “linda”.
Mejoras que suelen devolver bien:
- cocina y baño (sin lujo, pero prolijo y actual)
- iluminación y pintura (impacto alto, costo bajo)
- placares, detalles funcionales, orden de espacios
- solucionar problemas visibles (humedad superficial, griferías, terminaciones)
La pregunta clave:
“¿Esto me sube alquiler/precio más de lo que me cuesta?”
Si gastas USD 2.000 y el mercado te reconoce USD 6.000, creaste valor.
Si gastas USD 6.000 y el mercado te reconoce USD 2.000… te compraste un hobby.
3) Valor por salida: liquidez y demanda real
El valor también está en algo simple: poder vender sin rogar.
Se crea valor cuando el inmueble es:
- vendible (tipología estándar, lo quiere más de uno)
- bancable (papeles y planos ordenados)
- con costos controlables (expensas razonables, edificio sano)
- en micro zona con demanda real (no “en crecimiento” eterno)
Esto es lo que te protege cuando el mercado se pone selectivo: si tenes salida, tenes poder de negociación.
El valor real suele estar en el combo
Los mejores activos combinan:
- renta neta sana +
- mejoras con retorno +
- salida clara
Y cuando no se puede combinar todo, al menos tenes que saber cuál es tu palanca principal:
- sí compras para renta: manda el neto
- sí compras para reciclar: manda la mejora con retorno
- sí compras para reventa: manda la salida y la demanda
Checklist rápido para detectar si hay “valor creable”
Antes de avanzar:
- ¿Cuál es la renta neta estimada?
- ¿Qué mejora concreta puedo hacer y cuánto devuelve?
- ¿Quién me lo compra después y en cuánto tiempo?
- ¿Qué riesgo oculto hay (legal, consorcio, técnico)?
- ¿Cuál es el costo fijo mensual real y cuánto pesa sobre el neto?
Si estas respuestas son flojas, el “descuento” suele ser el precio de entrada al problema.
En definitiva…
El valor se crea con números y demanda, no con esperanza.
Y sin vueltas: una buena compra no es la más barata; es la que tiene mejor estructura.
Facundo Aguad – Corredor Inmobiliario (CPI 2828)
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